- La geografía profética de un viaje
- Las Islas Canarias: Puerta de entrada a Europa, al borde del abismo
- Las Raíces y Arguineguín: dos nombres, una teología
- Un enfoque pastoral, no un gesto.
- De Lampedusa a Las Raíces: la continuidad de una tradición profética.
- El legado agustiniano y la filoxenia cristiana
- Misa en el puerto: la liturgia como acto político
- La autoridad de los cuerpos: cuando el Papa da el ejemplo
- El lema "Mira hacia arriba" y la dinámica de la conversión
- Los límites de los matices y la claridad profética
- Una iglesia en movimiento
- ✝ Referencias bíblicas
Hay gestos que la historia recuerda porque rompen con lo establecido: una costumbre, una distancia, una resignación cómoda. El 8 de julio de 2013, Jorge Mario Bergoglio subió a una barca en Lampedusa y arrojó una corona de flores a un mar que había engullido a cientos de hombres, mujeres y niños. Ese día, las palabras del Papa Francisco sobre «la globalización de la indiferencia» resonaron como un grito profético, crudo e inquietante. Más de doce años después, el 12 de junio de 2026, León XIV no arroja una corona al mar: él mismo baja al campo. Entra en Las Raíces.
Este albergue para migrantes, ubicado en un antiguo cuartel militar en la isla de Tenerife, en las Islas Canarias, es uno de los lugares con mayor simbolismo de Europa. Cientos de personas procedentes del África subsahariana —senegaleses, malienses, gambianos, pero también afganos y pakistaníes— esperan allí, suspendidas entre dos mundos, tras cruzar el Atlántico en embarcaciones improvisadas. Es allí, en este cuartel convertido en antesala del exilio, donde el Sucesor de Pedro celebrará la Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife a las 13:15, el acto litúrgico final de un viaje apostólico de siete días a España. Como si el destino lo hubiera querido —si es que algo es verdaderamente fortuito en la planificación de un viaje papal—, este gesto pondrá fin a todo.
La geografía profética de un viaje
Las Islas Canarias: Puerta de entrada a Europa, al borde del abismo
La elección de las Islas Canarias como etapa final del viaje apostólico no fue una cuestión de curiosidad turística ni de una agradable escapada a una isla. Surgió de un acto teológico deliberado, de una topografía de la kenosis — Este acto de abnegación con el que Cristo mismo se hizo vulnerable entre los vulnerables. El archipiélago, territorio español, se ha convertido en pocos años en una de las principales puertas marítimas de acceso a Europa. Tan solo en el primer semestre de 2025, casi dos mil personas perecieron en estas aguas. Dos mil. La cifra es escalofriante y basta para justificar la visita del Papa.
León XIV se convirtió así en el segundo papa en pisar suelo canario, después de San Juan Pablo II durante su viaje apostólico a España en 1982. Pero el contexto de 2026 no se parece en nada al de hace cuarenta y cuatro años. En aquel entonces, España se abría con alegría al mundo tras décadas de régimen franquista; hoy, las Islas Canarias son escenario de una silenciosa crisis humanitaria, una situación a la que las cámaras tienen dificultades para llegar y que la opinión pública a menudo prefiere ignorar. Que León XIV visitara las Islas Canarias el último día de su viaje, después de Madrid, Barcelona y la Sagrada Familia, significa una cosa: la belleza del monumento de Gaudí no podía ser la última palabra. La última palabra es el rostro de un hombre de Dakar esperando en un cuartel.
Las Raíces y Arguineguín: dos nombres, una teología
El día anterior, el 11 de junio, León XIV se había reunido con los implicados en la acogida de migrantes en el puerto de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria. Estas dos paradas consecutivas —Arguineguín el 11, Las Raíces el 12— forman una secuencia teológica coherente que puede leerse como un díptico pastoral. El primer encuentro es el de acompañantes : voluntarios, asociaciones, trabajadores sociales, agentes de la Iglesia que trabajan para acoger e integrar. El segundo, en Las Raíces, es el encuentro con el caras Ellos mismos: los migrantes en carne y hueso, aquellos para quienes todos los discursos solo tienen sentido si se materializan en una presencia real.
Las Escrituras no escatiman en palabras para describir esta lógica. En el libro del Éxodo, el Señor le dice a Moisés: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he oído su clamor ante sus opresores. Sí, conozco su sufrimiento.» (Éxodo 3:6-7). Lo que la teología conserva de este versículo es la estructura de la mirada divina: ver, oír, saber. No para administrar, no para legislar, sino para descender: «He descendido para liberarlo», dice el texto unos versículos más adelante. Al entrar en Las Raíces, León XIV realiza litúrgicamente este gesto descendente. Ve. Oye. Sabe.
Un enfoque pastoral, no un gesto.
De Lampedusa a Las Raíces: la continuidad de una tradición profética.
Sería simplista comparar mecánicamente ambos eventos. En 2013, el gesto de Francisco en Lampedusa fue inaugural, casi solitario, impregnado de la urgencia de una catástrofe que se repetía semanalmente sin que el mundo se conmoviera realmente. En 2026, la visita de León XIV forma parte de un marco institucional y pastoral mucho más denso. Como señala el padre Mussie Zerai, sacerdote eritreo y fundador de la organización humanitaria Habeshia, conocida desde hace tiempo como el "ángel guardián de los migrantes" en el Mediterráneo, la visita de León XIV a estos centros es "la continuación lógica de la visita de Francisco a Lampedusa en 2013, pero de una manera más estructurada: el Papa no está haciendo un gesto, sino construyendo un enfoque pastoral".
Esta distinción es crucial. Un gesto profético exige acción; un enfoque pastoral, un enfoque pastoral. estructura. Desde la creación, en 2016, de la sección de Migrantes y Refugiados dentro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y su posterior plena integración en el marco de la Constitución Apostólica. Predicar evangelismo En 2023, la Iglesia creó un organismo institucional dedicado a este tema. Su prefecto, el cardenal Michael Czerny, un jesuita canadiense que dedicó décadas a la defensa de migrantes y refugiados, sentó las bases doctrinales de este compromiso al recordar que «la justicia no puede ser una cuestión intelectual o legal; debe estar arraigada en nosotros, tan urgente e imposible de ignorar como el hambre y la sed». Lo que León XIV encarnó con su visita a Las Raíces fue precisamente este imperativo encarnado.
El legado agustiniano y el filoxenia cristiano
León XIV, nacido Robert Francis Prevost, provenía de la Orden de San Agustín, imbuido de una espiritualidad que nunca separó la contemplación de la acción, la oración de la acción. Cáritas concreto. Este no es un detalle biográfico trivial: la Iglesia Católica, desde sus orígenes, ha cultivado lo que los griegos llamaban el concreto. filoxenia — amor y hospitalidad hacia el forastero. Desde principios del siglo XIX, ya se estaban estructurando redes para apoyar a los migrantes. Monseñor Giovanni Battista Scalabrini fue uno de los primeros en proponer a la Santa Sede la creación de un dicasterio específicamente dedicado a la pastoral de los migrantes, convencido de que esta misión estaba en el corazón mismo de la’«"evangelizando nuevas tierras"».
Es toda esta tradición —larga, obstinada, arraigada en la convicción de que el rostro del migrante es el rostro de Cristo— la que León XIV moviliza al desembarcar del avión en las Islas Canarias. Y el viaje a Tenerife adquiere entonces una nueva dimensión: no es solo el Papa quien viaja, sino toda la Iglesia la que visita a su propia carne dispersa por los océanos del mundo. El lema del viaje apostólico a España: «Alzad los ojos» (Levad los ojos) — adquiere aquí todo su significado. Alzar la vista es mirar a aquellos a quienes la sociedad desprecia.
Misa en el puerto: la liturgia como acto político
A la 1:15 p. m., León XIV presidió la misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife antes de regresar a Roma. Esta elección de puerto no era litúrgicamente neutral. En la tradición bíblica y eclesiástica, el puerto es lugar de partidas y regresos, el umbral entre lo conocido y lo desconocido, entre la seguridad y la muerte. Fue desde estos muelles que zarparon los apóstoles. Fue desde estos muelles que, en el siglo XVI, los misioneros agustinos partieron hacia Latinoamérica. Y es desde estos mismos muelles que, cada semana, embarcaciones improvisadas parten de la costa africana llevando a hombres que confían sus vidas a una lancha neumática remendada y a la merced de las corrientes.
Al celebrar la Eucaristía en este entorno, León XIV logró algo que la teología litúrgica llama anamnesia — recordar — pero en el sentido más profundo: hacer presente. Hacer presente a los muertos del Mediterráneo y del Atlántico en el sacrificio eucarístico. Ofrecerlos a Dios. Exigir justicia. La Misa ya no es meramente un acto de culto: se convierte en un acto de resistencia espiritual contra el olvido.
La autoridad de los cuerpos: cuando el Papa da el ejemplo
El lema "Mira hacia arriba" y la dinámica de la conversión
La Conferencia Episcopal Española, a través de su presidente, el obispo Luis Argüello, había lanzado un llamamiento que hacía eco del lema del viaje: «Abre tus oídos y tu corazón». Esta formulación revela algo esencial sobre la pedagogía papal: no se trata simplemente de informar a los fieles, sino de... convertir — en el sentido etimológico del término, convertir, Volvernos juntos hacia algo. Alzar la vista es aceptar ver aquello a lo que nos habíamos acostumbrado a no ver. Es un ascetismo de la mirada.
La Epístola a los Hebreos formula este requisito con una precisión que descarta cualquier especulación abstracta: «"No olviden la hospitalidad, pues al practicarla algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles."» (Hebreos 13:2). El autor de la carta no dice: «Sean amables en general». Dice: En ese extraño que llama a tu puerta, en ese hombre demacrado que baja de un barco en Arguineguín o espera en un cuartel en Las Raíces, tal vez haya un oculto mensajero de Dios. La teología de la hospitalidad no es una teología de tolerancia condescendiente: es una teología de riesgo sagrado, del encuentro potencialmente transformador con aquello que trasciende nuestras categorías.
Los límites de los matices y la claridad profética
El propio León XIV declaró, en los primeros meses de su pontificado, que cada país tiene derecho a elegir quién entra en su territorio y que es necesario conciliar seguridad y humanidad. Esta postura matizada puede haber confundido a algunos, que esperaban un tono más inequívoco. Pero en realidad revela una madurez teológica y política: la Iglesia no gobierna, sino que evangelización. No impone una política migratoria específica; establece requisitos éticos inquebrantables —la dignidad humana, el derecho a la vida, la prohibición de cualquier deshumanización— y deja en manos de los Estados la aplicación de los mismos con criterio.
Lo que importa en Las Raíces no es el discurso. Es la presencia. A San Juan Pablo II le gustaba recordar esta convicción fundamental de magisterio de los cuerpos que el Papa viaje en persona, que sus pies pisan la tierra de los olvidados, que sus manos estrechan las de alguien que casi muere en el mar: esta es una afirmación que ningún comentario político puede distorsionar. Por eso, en el Libro de los Hechos, Pedro y Juan no se limitan a enviar dinero al hombre cojo de la Puerta Hermosa: «"Míranos"», Pedro dijo, y extendió la mano hacia él (Hechos 3:4). Este contacto, esta obligación de mirar a los ojos, es la esencia misma de la misión cristiana.
Una iglesia en movimiento
El detallado programa de este viaje apostólico es, en este sentido, notablemente coherente. León XIV visitó un albergue para personas sin hogar en Madrid, una prisión en Barcelona y centros de migrantes en las Islas Canarias. En todas partes, la misma lógica: ir a la periferias existenciales, para usar el vocabulario preferido por su predecesor. Pero añade algo específico a su estilo: un sistematización pastoral que transforma los gestos en un programa. Como si la Iglesia dijera: no solo nos solidarizamos, sino que... acompañemos. No estamos gestionando una crisis, estamos construyendo una Iglesia que se asemeje al Pueblo de Dios tal como es en realidad: disperso, herido, plural e infinitamente digno.
El padre Mussie Zerai, quien fundó la asociación Habeshia en 2006 para apoyar a los refugiados después de años de recibir llamadas de auxilio desde la costa libia, encarna esta dimensión de la Iglesia como red viva de compasión. El hecho de que su visión de la visita papal sea tan lúcida —ni ingenua ni cínica— dice mucho sobre la credibilidad que este gesto papal tiene a los ojos de quienes llevan años trabajando en estos campos.
Quizás este sea, en última instancia, el signo más elocuente del 12 de junio en las Islas Canarias: que quienes están más cerca del sufrimiento de los migrantes, quienes viven al margen del abandono institucional, reconocen en la visita del Papa no un ejercicio de relaciones públicas, sino algo parecido a la fidelidad. Fidelidad al Evangelio. Fidelidad a la humanidad. Y, para un cristiano, estas son una misma fidelidad.
✝ Referencias bíblicas
3 pasajes · 3 libros
Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros… seréis mis testigos. (Hechos 1:8)
El nacimiento y la expansión de la Iglesia desde Jerusalén hasta Roma bajo la acción del Espíritu Santo.
→ Explora el Códice de los Hechos de los Apóstoles
Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto. (Éxodo 20:2)
La liberación de Israel de la esclavitud egipcia y la entrega de la Ley en el Sinaí.
→ Explora el Códice del Éxodo
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por siempre. (Hebreos 13:8)
Jesús, sumo sacerdote de la nueva alianza: la superioridad de Cristo sobre Moisés y el Templo.
→ Explora el Códice Hebreo- Mira hacia arriba: la geografía profética de un papa en movimiento
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